El filtro no quita los problemas.

Despertaba en un amanecer extraño donde mis amigos, que son pocos sonreían en las redes sociales como locos, pero a mí me cuesta sonreír, pensé, y más si no lo siento- necesitando cambios por doquier, porque mi vida así lo requiere, mientras veo a los chicos y chicas Godínez felices en  fotos sonriendo tras los cristales de los corporativos, alguien que está en el tráfico en su Uber sonriendo pareciendo cómodo y un tanto motivado por tener un excelente dia coloca hashtag como #BestDay , otros novios que celebran un año juntos, pero en un costado de la foto de Twitter, se ve una envoltura tirada, todo  feliz, un estado de whatsapp  cambia hora tras hora pareciendo inestable, y al final  cuando me levanto y tomo café, detectó que una imagen  de Instagram hace ver a mi amiga la más guapa, y termino por concluir: ¿esto es real?, es cuando mi vida se torna con una cuestión extraña, todo lo que se publica es subversivo, es realmente a placer, a contentillo, logrando un Like que no existe, que no significa nada, aunque científicamente produzca dopamina y estimule  que la hormona de la felicidad.

Los filtros no, los filtros creando inseguridades, generando estados, tras fotos de perfil, discordancias  que no se entienden, mensajes que por más que quieran transmitir no lo hacen y se desaparecen cuando la foto que viste en la mañana en  Twitter es el restaurant donde fui a comer y esa pareja, termina tras 16 minutos después de la fotografía, porque él quería para su aniversario una nueva corbata y ella pensando en problemas personales, y la carrera que no quería estudiar forzada por sus padres, obsequiando su tiempo y potencial en un examen que la estresa, y la envoltura en el suelo, dista de haber sido la emoción de recibir algún regalo, es cuando el rompe en llanto y le dice que ya no puede más, confiesa haberla regado, que su vida ha cambiado después de conocer a alguien más,  tras irme del lugar veo a dos Godínez que subieron esa foto en la pared de los cristales, quejándose del  terrible jefe, uno ha decidido irse de esa  oficina, porque su sueño siempre fue viajar,  y deja el celular en la mesa, le dice a su amigo: cuídalo, no lo necesito, lo mejor no se fotografía- el Uber me lleva y me dice que el pasajero que acababa de abordar ha ido con los ojos rojos, que lo vio sonreír en una foto, y tras minutos de bajarse , ve en las noticias que se ha subido al último piso de Times Square, porque ya no puede con su desempleo y retira su propuesta de volver a ser amigo de todos aquellos que hace horas por la mañana descubrió lo criticaban y lo juzgaban por ser como es, y se ha cansado de fingir.

Yo pensaba que  las fotografías  eran captar la realidad ¿en que momento se llenaron de falsedad?, el filtro del tiempo no borrara los errores, el filtro de las decisiones no tomara por sorpresa haber dicho un no en vez de  un sí  a lo que no nos hacía felices, al final del camino.

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