24 de junio

Un desconsuelo misterioso invade la oscuridad de mi alcoba, en mi cabeza aulla como una bestia que me perfora con la mirada, yace ahí, apenas donde se puede ver, asediandome, marinando su futura presa en miedo, sin embargo la raquítica luz que emite esta pantalla basta para equivocarme, como una diminuta puerta a una tierra vasta y bella me consuela este brillo, no obstante solo mis palabras pueden atravesar este umbral, dejando un cuerpo condenado al terror y la desilusión, a merced de la bestia por los siglos del tiempo que no ha llegado

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