Secretos 


Sabia bien que tenía que llegar un punto dónde mi paciencia por él iba a desmoronarse, y yo necesitaba desahogarme, no sabía la manera en la cual lo haría, pero vaya que lo necesitaba, pocas veces era nuestro momento, nuestras ocupaciones, las labores de casa y en fin. 

Mis instintos no podían resistir, y pues no pude más, y el momento surgió, apareció él en el camino, mirandome impropio, tan irreal, con una actitud  furtiva, desprendiendo esa esencia a exploración  y deseo, sentí dudas y desprecio por mi misma, ¿como era posible que yo hiciera esto? y me deje abrazar por aquella emoción, me dejé sensibilizar y mi cuerpo vibró, él mi nueva obsesión, sus ojos y esa sonrisa, fue algo perfecto, le dije que no podía, pero  algo  nos mantuvo vivos en la fija intención, nos vimos y me sentí tentada a besarlo, pero no, respeté mi trato conmigo misma y me fui,  tal vez dejarlo así me convirtió en su capricho, aunque sabiendo mi situación, el se comportó entre dudoso, enojado y animado, continuaba diciéndome cosas que me hacían volar por el camino de mi ego; él un hombre complicado y loco y yo algo parecido, todo queríamos nada nos gustaba, una sensación que hasta la fecha no he podido describir, siempre tan complicados y tan dóciles los dos
En la lengua tenía una obstinación: 

“sé mía”
“No puedo, tengo un lugar apartado a mi lado, mis poemas son para él y no puedo dejarlo”
al oírme decir eso  los días siguientes le causó un conflicto mental y creo que comenzó a  odiarme , cierto momento dijo : “tenemos  que ser inteligentes para no sufrir y yo no voy a sufrir ”

Vi su rostro y después ese fue el último beso y vi su decisión de no acceder, a continuación no coincidimos, no estábamos  listos, algo pasó y nos distanciamos hasta que la última vez que nos vimos, sentí que era el final de algo que jamás inició, las olas en las vacaciones me revolcaban y me sentí dolida, por que ese día ya no fue el mismo, fue frío y supe que era un intento fallido, grite al viento su nombre y volví a mi vida como intentando creer que no fue nada, en el fondo sé que no nos hemos olvidado del todo.
Testimonio, Maria, 27 años 

Conclusión:”Sino lo recuerdo, no pasó “

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