​Una pasión desenfrenada


¿Estoy mal por proceder con dolo a mis pasiones más bajas? ,¿o por exaltar mi espíritu en esos instantes de jugueteo previo a recorrer los horizonte de amar? 

Siempre he pensado que practicar esos bajos  instintos me ayuda a conocer mis alcances y posibilidades, ¿como dejar de hacerlo, como intentar no sentir algo  nato y natural? Si  de cada vez que intento frenarlo, éste  se esconde y cuando se libera, siento como   un demonio celebra su triunfo y también su gloria, se deleita, se hace más feliz ¿puede un demonio ser feliz?  Yo lo alimento, yo lo preservó y yo decido donde esconderlo.

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